El Sol de Chilpancingo 14/01/11
Vamos por partes como dijera Jack El Destripador:
Fernando Castro Trenti, ampliamente conocido en su domicilio, no necesita trabajar para vivir como pachá pues de su manutención y la de su familia se encargan los mexicanos que no viven de la politiquería y por ende sí trabajan…
Cobra el sujeto de marras, eso sí, y desde luego mucho más de lo que podría percibir haciendo lo que hace un pato; o sea, nada, aparte de vomitar idioteces una lana como “vice coordinador de los senadores priístas en el senado” —con minúsculas porque no merece ni las mayúsculas— …
Y para ubicarlo en contexto, a propósito de la agresión sufrida por el perredista Guillermo Sánchez Nava, nos permitimos preguntar a quien lo conozca: ¿FCT es testigo ocular; o sea, estuvo presente cuando un grupo de pelafustanes tundieron al representante ante el IEE de la coalición PRD/Convergencia/PT, hasta dejarlo según parte médico que tuvimos oportunidad de escuchar en audio, a las puertas de la muerte?...
Fernando Castro Trenti, ampliamente conocido en su domicilio, no necesita trabajar para vivir como pachá pues de su manutención y la de su familia se encargan los mexicanos que no viven de la politiquería y por ende sí trabajan…
Cobra el sujeto de marras, eso sí, y desde luego mucho más de lo que podría percibir haciendo lo que hace un pato; o sea, nada, aparte de vomitar idioteces una lana como “vice coordinador de los senadores priístas en el senado” —con minúsculas porque no merece ni las mayúsculas— …
Y para ubicarlo en contexto, a propósito de la agresión sufrida por el perredista Guillermo Sánchez Nava, nos permitimos preguntar a quien lo conozca: ¿FCT es testigo ocular; o sea, estuvo presente cuando un grupo de pelafustanes tundieron al representante ante el IEE de la coalición PRD/Convergencia/PT, hasta dejarlo según parte médico que tuvimos oportunidad de escuchar en audio, a las puertas de la muerte?...
No preguntamos si participó en la golpiza porque nuestro cerebro todavía “medio funciona” y no está desbielado como parece estar el del senador de marras.
Y —ojo—, el de los priístas, pevemistas, panaleros, y en general antiaguirristas, que, curándose en salud, niegan rotundamente cualquiera relación de correligionarios suyos con los cobardes y montoneros golpeadores de GSN… —¡vamos! ¡ni siquiera del Estado de México, esa plaga de “enviados” por Peña Nieto para “ayudar en lo que se ofrezca” en la campaña de Manuel Añorve—…
Bien. Si el “vice coordinador” pricolor no estuvo presente, ni tuvo vela en el asunto, ¿por qué demonios afirma lo siguiente a control remoto —más moto que re— desde el DF?:
¨No se puede aceptar bajo ninguna circunstancia que sin fundamentos se acuse a militantes del PRI del grave acto del que fue víctima el perredista Guillermo Sánchez Nava, sobre todo cuando en otras ocasiones ha tendido fuertes diferencias al interior de su partido e incluso ha sido víctima de actos violentos con miembros de su coalición durante la campaña…”
Nótese cómo destila veneno Castro, desviando tendenciosamente el “sospechosismo” hacia correligionarios de la víctima.
En otras palabras, al “insinuar” el clásico “yo no fui, fue Teté”, el senador priyista Castro Trenti, en calidad de pato dispara hacia la escopeta. Y todavía tuvo la cachaza el senador de marras, de “exigir que no se lucre políticamente” con la agresión a GSN.
Eso es cinismo y perversidad.
Sólo a un retrasado mental se le ocurriría que los responsables del grupo golpeador “acepten” su relación con los agresores. Pero la “cura en salud” acerca más que aleja al sospechosismo.
Ahora mal. Sólo falta a quienes se curan en salud, culpar a extraterrestres de la salvaje golpiza a Sánchez Nava.
El perredista habría “agredido” a un grupo de marcianos simpatizantes de Añorve, cuando se opuso a ser abducido y trepado a un OVNI. Los marcianos, en legítima defensa, no tuvieron más remedio que “repeler la agresión”. ¡Salud!
Y —ojo—, el de los priístas, pevemistas, panaleros, y en general antiaguirristas, que, curándose en salud, niegan rotundamente cualquiera relación de correligionarios suyos con los cobardes y montoneros golpeadores de GSN… —¡vamos! ¡ni siquiera del Estado de México, esa plaga de “enviados” por Peña Nieto para “ayudar en lo que se ofrezca” en la campaña de Manuel Añorve—…
Bien. Si el “vice coordinador” pricolor no estuvo presente, ni tuvo vela en el asunto, ¿por qué demonios afirma lo siguiente a control remoto —más moto que re— desde el DF?:
¨No se puede aceptar bajo ninguna circunstancia que sin fundamentos se acuse a militantes del PRI del grave acto del que fue víctima el perredista Guillermo Sánchez Nava, sobre todo cuando en otras ocasiones ha tendido fuertes diferencias al interior de su partido e incluso ha sido víctima de actos violentos con miembros de su coalición durante la campaña…”
Nótese cómo destila veneno Castro, desviando tendenciosamente el “sospechosismo” hacia correligionarios de la víctima.
En otras palabras, al “insinuar” el clásico “yo no fui, fue Teté”, el senador priyista Castro Trenti, en calidad de pato dispara hacia la escopeta. Y todavía tuvo la cachaza el senador de marras, de “exigir que no se lucre políticamente” con la agresión a GSN.
Eso es cinismo y perversidad.
Sólo a un retrasado mental se le ocurriría que los responsables del grupo golpeador “acepten” su relación con los agresores. Pero la “cura en salud” acerca más que aleja al sospechosismo.
Ahora mal. Sólo falta a quienes se curan en salud, culpar a extraterrestres de la salvaje golpiza a Sánchez Nava.
El perredista habría “agredido” a un grupo de marcianos simpatizantes de Añorve, cuando se opuso a ser abducido y trepado a un OVNI. Los marcianos, en legítima defensa, no tuvieron más remedio que “repeler la agresión”. ¡Salud!

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