La Jornada Guerrero 15/01/11
EL REGRESO DEL PRI BRAVUCÓN
La difusión de un documento que se atribuye a la campaña del candidato de la alianza Tiempos mejores para Guerrero, Manuel Añorve Baños, en el que se detalla la estrategia a seguir para ganar la gubernatura, muestra el regreso del PRI “bravucón, al que no le gusta perder”, en palabras del diputado federal Porfirio Muñoz Ledo.
Uno de los puntos más graves que se tocan en los planes es el de atacar a la población para inhibir a los votantes, pues muestra un nivel de violencia política desmesurado, y aunque se remarca la importancia para el PRI de ganar esta elección, ninguna aventura política merece el sacrificio de una vida.
Ello, sumado a la insistencia del propio candidato Añorve y del legislador local Héctor Vicario Castrejón, en que el atentado perpetrado por añorvistas contra el representante del PRD ante el Instituto Electoral del Estado de Guerrero, Guillermo Sánchez Nava, es “sospechoso” y que se lucra políticamente con él, enloda el proceso electoral.
Lo espinoso del asunto es que quienes deberían preocuparse por llevar la elección en paz, los candidatos y sus equipos de campaña, parece que son los promotores del enrarecimiento de unos comicios que ya se preveían intensos y controvertidos.
Sin embargo, el llamado a la paz no debe caer en una simple argucia de campaña y debe hacerse efectivo, porque los guerrerenses, de lo que sí están “hasta la madre”, es de la violencia, de que los políticos jueguen con su futuro, y que encima, se cierna la amenaza de agredirlos para conquistar espacios de gobierno.
EL REGRESO DEL PRI BRAVUCÓN
La difusión de un documento que se atribuye a la campaña del candidato de la alianza Tiempos mejores para Guerrero, Manuel Añorve Baños, en el que se detalla la estrategia a seguir para ganar la gubernatura, muestra el regreso del PRI “bravucón, al que no le gusta perder”, en palabras del diputado federal Porfirio Muñoz Ledo.
Uno de los puntos más graves que se tocan en los planes es el de atacar a la población para inhibir a los votantes, pues muestra un nivel de violencia política desmesurado, y aunque se remarca la importancia para el PRI de ganar esta elección, ninguna aventura política merece el sacrificio de una vida.
Ello, sumado a la insistencia del propio candidato Añorve y del legislador local Héctor Vicario Castrejón, en que el atentado perpetrado por añorvistas contra el representante del PRD ante el Instituto Electoral del Estado de Guerrero, Guillermo Sánchez Nava, es “sospechoso” y que se lucra políticamente con él, enloda el proceso electoral.
Lo espinoso del asunto es que quienes deberían preocuparse por llevar la elección en paz, los candidatos y sus equipos de campaña, parece que son los promotores del enrarecimiento de unos comicios que ya se preveían intensos y controvertidos.
Sin embargo, el llamado a la paz no debe caer en una simple argucia de campaña y debe hacerse efectivo, porque los guerrerenses, de lo que sí están “hasta la madre”, es de la violencia, de que los políticos jueguen con su futuro, y que encima, se cierna la amenaza de agredirlos para conquistar espacios de gobierno.

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